En forma a partir de los 40

NO TE ABANDONES.

La práctica regular de ejercicio físico constituye un medio sano, barato y seguro de prevención y de tratamiento de muchas de las enfermedades ligadas al sedentarismo”. Diversos estudios de los últimos 30 años han demostrado que las personas adultas que están en buena condición física o que son físicamente activas presentan menor riesgo a corto y medio plazo de tener una enfermedad cardiovascular. “En un contexto de envejecimiento de la población, la práctica de ejercicio físico es la intervención más eficaz”. Pero, como todo, hay que hacerlo con cabeza. Aunque se diga que los 40 son los nuevos 30, eso no puede aplicarse desde el punto de vista físico.

Poco a poco y sentido común

Si la persona es sedentaria, es importante empezar de forma gradual, primero con una intensidad baja, cinco días a la semana; con esto ya se favorece la condición física, se bajan los niveles de colesterol y controlan los niveles de glucemia, esos que son determinantes para controlar el peso y el apetito. Después se puede ir aumentando la intensidad del ejercicio, ESCUCHANDO A NUESTRO CUERPO y buscando sensaciones agradables.

Podemos practicar ejercicio todos los días, pero no hacerlo no significa no estar en forma. Nos encontramos frente a una tendencia actual a irnos a los extremos, la moda del runing se impone, correr maratones, ultras, ironmans, cross fit… más no es mejor. EL EJERCICIO ES SALUD, PERO CON CABEZA.

Los 40 de ahora pueden ser los 30 pero nuestras estructuras fisiológicas tienen un recorrido y un desgaste que no podemos subestimar. Necesitamos cuidar la recuperación y la alimentación.

PRACTICAR LA FUERZA Y ALGO MÁS

A partir de los 30-40 años, la fuerza disminuye, nos encontramos frente a un proceso natural de degradación de la masa muscular (sarcopénia) seguida de una bajada de la densidad ósea (osteopénia) lo que provoca que nuestros huesos sean más frágiles y tengan mayor riesgo de fracturas. Si a esto le sumamos la pérdida de control motor y acortamiento de rango articular; dicho de otra forma, nos volvemos más torpes, tenemos motivos suficientes para ponernos en marcha y no dejar que la pereza nos gane terreno.

VOLVER A JUGAR

Observo a los niños cómo juegan en un parque,(los que siguen jugando), corren, paran, se empujan, trepan, se esconden, vuelven a correr…y veo que mis alumnos de más de 40 años se divierten de forma muy semejante, ejercicios de tracción y empuje, de agilidad y fuerza… la motivación es constante: envejecer y no hacerse viejo o dicho de otro modo: envejezcamos con calidad de vida. Todo esto te lo puede proporcionar el ejercicio.