Operación bikini

Nos entran las prisas cuando comenzamos a sentir que los termómetros comienzan a subir y el sol consigue despojarnos del abrigo.
Entonces descubrimos frente al espejo que no nos gusta lo que vemos y comienza la cuenta atrás.
Te apuntas a un gimnasio (campaña primavera) y hacemos cualquier dieta milagro que nos aconsejen o leamos que funciona….
Siento decepcionarte pero es poco probable que lo consigas, así que ahí van unos cuantos consejos para que este año tu operación bikini sea un éxito-Consejos para perder peso antes del verano

1. Dieta y ejercicio. El binomio es lo que funciona, lo dicen los estudios científicos, pero la lógica y la experiencia llevan años avisando: los sacrificios en la dieta o en el gimnasio se notan cuando se combinan a la vez. La dieta por sí sola, no te ayuda a conseguir el cuerpo que deseas, te ayuda a perder peso en kilos.
Si quieres un cuerpo bien equilibrado hay que trabajar lo que comes y lo que entrenas.

2. Concéntrate en equilibrar.
Si nos vamos a cualquiera de los extremos, perdemos salud, podemos lesionarnos o podemos acabar con deficiencias nutricionales. El punto medio es el punto sano. Muévete cada día, por salud física y mental. Come las cantidades justas de los alimentos más beneficiosos, sin dejar de comer grasas si son sanas, proteínas de origen animal y vegetal y carbohidratos integrales y no refinados.

3. Elimina el azúcar blanco y los azúcares refinados. Es clave para adelgazar de forma definitiva y cambiar tus hábitos de alimentación porque hay que desengancharse del dulce. La primera semana es la más dura, pero merece la pena ver que recuperas el sentido del gusto, descubres que hay sabores como el ácido o el amargo que te satisfacen, y hasta van desapareciendo las ganas de comer alimentos dulces o estos te saben
ahora muy, muy dulces.

4. Controla lo que bebes. Tendemos a olvidarnos que la bebida también aporta energía, nutrientes, etc., por lo que salvo el agua y las infusiones sin azúcar, lo que bebes también cuenta, aunque sean bebidas con edulcorantes 0%. Se ha comprobado que cambian la flora intestinal y no facilitan la pérdida de peso.

5. Adiós al alcohol. Es difícil salir y tener vida social y no beber alcohol, pero si quieres resultados, tienes que olvidarte de toda bebida alcohólica durante unos meses. Cuando consigas el cuerpo que deseas, podrás beber con moderación, preferentemente vino tinto, al menos tiene las ventajas de su contenido en resveratrol, uno de los antioxidantes más potentes.

6. Proteína en cada comida. Es un tópico que nadie cumple, porque ¿quién piensa en la proteína por la mañana cuando desayunas a toda prisa para no llegar tarde? La proteína no solo te ayuda a alimentar la musculatura para que se note que la estás trabajando, también tiene efecto saciante y te ayuda a comer menos entre horas.

7. Menos tiempo, más intensidad. O al revés menos intensidad, más tiempo. Todo depende de cómo estés entrenando hasta ahora y los resultados. Si llevas mucho tiempo haciendo pesas en el gimnasio y te has estancado y no eliminas la grasa, tendrás que trabajar un poco más con ejercicio cardiovascular. Si al contrario, corres más de una hora y ya no bajas la «chicha», tendrás que empezar un circuito de fuerza o con ejercicios funcionales que activen de nuevo el metabolismo para eliminar la grasa que ya no elimina el ejercicio cardiovascular.

8. Descubre donde está tu musculatura. Las fotos del antes y el después engañan. En un trabajo de investigación han demostrado como basta enseñar a una persona a posar para parecer más delgada con la misma ropa y en el mismo momento. Ni siquiera han utilizado Photoshop. Basta una buena postura, saber meter barriga y sacar pecho para parecer más delgado. Así que no poses solo en las fotos y los selfie. Adopta una postura erguida por la vida, irás mejorando el tono muscular y luciendo tipo.

9. Identifica tu hambre. Hay hambre física y hambre por ansiedad. La primera requiere alimento para seguir con el día a día. La segunda no, requiere educación y voluntad. Como desde pequeños estamos rodeados de alimentos a todas horas, hemos dejado de saber qué tipo de hambre tenemos, y comemos por aburrimiento o porque tenemos a mano lo que nos apetece, no lo que necesitamos. Pasar hambre no es bueno, pero un poquito de hambre te ayuda a volver a tener la sensación de «me suenan las tripas», y no vale cualquier cosa. Ten a mano siempre tentempiés sanos como frutos secos sin tostar ni salar, yogures naturales sin edulcorantes y fruta fresca. Organiza bien los horarios de comida para que no te «pille el toro» y acabes comiendo a las 4 de la tarde un bollo.

10. Controla los caprichos, gánatelos como premios. Cada semana puedes tener una comida o una cena libre si has cumplido tu objetivo de entrenamiento y dieta. ¡Solo si has tenido buena nota!
Escoge bien lo que quieres comer, y lo que te apetece es un chuletón, no pidas las patatas fritas y el postre, o al revés, si quieres postre, come una ensalada con un pescado a la plancha. Concéntrate en el premio, trabaja duro para conseguirlo y disfrútalo.

11. Alíate con los que ya están adelgazando o en forma. Ahora se denomina «ambiente obesogénico» a la epidemia de personas con sobrepeso y obesidad que no saben salir de sus malos hábitos porque están rodeados de personas iguales. Hay un refrán muy español que resume lo que puedes hacer para evitar las ‘malas influencias’: «Dios los cría y ellos se juntan». Si te rodeas de personas deportistas y con buenos hábitos de alimentación y salud, acabarás pareciéndote a ellos, en las formas y en el tipo de vida.

12. Hidrátate con agua e infusiones. Bebe agua e infusiones de plantas naturales sin azúcar ni edulcorantes a lo largo del día, no de un tirón. Controla las veces que vas al baño a hacer pis, el color y la cantidad. Lo normal es que si bebes mucho, vayas mucho más. Y si bebes agua, el color será más claro, aunque hay infusiones como el té o el jengibre que oscurecen la orina.

13. Revisa el peso y las medidas. No hay que obsesionarse con la báscula, hay que pesarse un único día a la semana, a la misma hora, preferentemente por la mañana en ayunas. aprende cómo funciona tu cuerpo a la hora de adelgazar, nadie es igual que tú.

14. Añade fibra a cada comida. Es otro tópico que nadie cumple, y no es difícil de conseguir. Cada comida debe incluir al menos un alimento rico en fibra natural, soluble o insoluble. Las dos te ayudan a perder peso, bien equilibrando la flora intestinal, una desconocida que cada vez cobra un papel más importante en la prevención de la obesidad, o bien porque te llenan al hincharse con el agua en la digestión, y así comes menos, tardas más en tener hambre, sin olvidarnos del punto «televisivo», que la fibra favorece el tránsito intestinal para que vayas al baño con regularidad.
Lo consigues si añades ensaladas a tus platos, escoges opciones integrales de cereales, comes legumbres, fruta fresca, verdura levemente cocida, tomas un puñado de frutos secos naturales, semillas como sésamo, lino o chía y algunas frutas secas como pasas, higos, ciruelas, bayas goji, etc. Si además incorporas alimentos con probióticos como yogures, leches fermentadas, col tipo chucrut, requesón, etc., tendrás una flora intestinal muy sana que te ayuda a no ganar peso.

15. Aprende de los que saben. Si necesitas ayuda, busca un dietista-nutricionista y/o un entrenador personal, amortizarás tu tiempo y tu dinero y lo más importante, tu salud.